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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Noche Solitaria?

 Mi prometida se fue hoy hace 70 días. Si usted está familiarizado con nuestra relación sabrá que vamos a todos lados juntos, hacemos todo juntos y pasamos mucho tiempo juntos. Debido a que ella era nueva en mi país cuando nos conocimos y necesitaba un amigo que le enseñara el lugar, yo, siendo el caballero que soy, ofrecí mi ayuda a esta linda señorita en necesidad. Para no cansarlo con el cuento, ella tuvo que volver a los Estados Unidos, de donde es, mientras esperamos por la aprobación de mi visa para después casarnos allá. Desde que ella se fue ha habido un enorme vacío en mi día a día y se ha llenado con una soledad que me ha enseñado que, sin importar cuanto me cueste admitirlo, dependo de ella para ser feliz, sentirme completo y satisfecho.

Extraño a mi mejor amiga, mi futura esposa y mi cómplice...

 Con eso dicho probablemente ya ve por donde va el asunto. Dios me despertó y me recordó que Él es suficiente. Él es todo lo que necesito para sentirme y estar completo, pero ese es mi propio viaje. Ahora, no hay de qué avergonzarse cuando de sentirse solo se trata. TODOS hemos estado ahí en algún punto de nuestras vidas. Algunos nos hundimos en la soledad mas que otros, pero el sentimiento es el mismo -el vacío, la desesperanza, la soledad. 

 Cuando era niño siempre me sentí extremadamente rechazado por mis padres y familia. Siempre fui "el niño problema" y esa etiqueta me apartó cada vez más en soledad mientras crecía. Antes de que empezara a seguir a Jesús, hice muchas cosas estúpidas para lidiar con mi vieja amiga doña Soledad. Entre ellas estuvo el alcohol, relaciones enfermizas, peleas, meterme en problemas, lo que fuera que ayudara a conseguir atención o a aliviar el dolor de adentro.

 Nada de eso funcionó, por supuesto, y después de intentarlo todo fui salvo y me di cuenta de una cosa: Dios era lo único que no había intentado aun. Cuando finalmente lo hice, el vacío fue llenado. ¡Se había ido! Sólo Dios con su amor pudo sanar mi quebrantado corazón y vendar todas mis heridas (Sal. 147:3). Él me hizo entender que aunque mis seres más amados me dejaren, con todo Él me recogerá (Sal. 27:10). Y no sólo eso, Él también cree en mí y me pide que sea valiente y esforzado porque ÉL ESTARA CONMIGO DONDEQUIERA QUE VAYA (Jos. 1:9). Él me ha estado recordando de todas estas verdades durante los pasados 70 días mientras yo lloriqueaba quejándome y preguntando si estaba pagando todo el mal que he hecho en mis 20 y algo de años.

 Durante este tiempo alejado de la mujer que hace mi corazón latir, he aprendido a usar la soledad para acercarme más a Él, y a sacarle provecho a ese silencio que parecía más espeso que la goma para escuchar Su voz más audible que nunca antes. Después de todo, Jesús buscaba lugares para estar con el Padre. Él sabía que estando solo podía encontrar una mejor comunión con Dios.

 Ahora, ¿cómo hago para lidiar con esta soledad mía?

 Primero, tenemos que saber que la soledad es algo muy emocional, por lo tanto hay un par de maneras de atacarla y aquí hay una lista de las 5 cosas que mejor me han funcionado:

 1-Pase tiempo en oración y en la Palabra: ¡Es el mejor remedio para todo! Se dará cuenta de que Dios es absolutamente todo lo que se necesita para llenar cada espacio vacío. El libro de Salmos es especialmente alentador y siempre levanta mi espíritu en tiempos de incertidumbre. Búsquele en oración en todo tiempo. Momentos de soledad suelen ser muy confusos, pero los que buscan al Señor entienden todas las cosas, dice Proverbios 28:5. 

 2-Alejese de música y/o películas deprimentes: Si la razón  de su soledad es una ruptura amorosa reciente, lo peor que se puede hacer es escuchar música o ver películas corta-venas. Ahora, si esta no es la razón por la que se siente así, sino que es un sentimiento constante, esta regla aplica también. Evite llenar su corazón de basura cuando está tan susceptible y en lugar de eso llénelo de positivismo y ánimo. (Prov. 4:23)

 3-Haga ejercicio: Está comprobado que ejercitarse contrarresta la tristeza y nos hace sentir mejor. Salga a correr o caminar por al menos 30 minutos de día de por medio o todos los días si tiene que hacerlo, no es solamente una buena idea para distraerse sino también se sentirá muchísimo mejor física y mentalmente. ¡Créame!

 4-Ayude a alguien más: Puede sonar muy loco, pero ayudar a alguien en necesidad o orar por los enfermos le hará ver que la vida no se trata sólo de usted o su situación actual y también le dará una perspectiva completamente diferente que cambiará el juego para usted.


 5-Recuerde que no está solo: El enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar y al igual que un león intentará separate de la manada. Busque a gente de su iglesia (si no está yendo a ninguna sería un buen momento para empezar) o familiares o amigos en los que de verdad confíe y se dará cuenta de que ademas de Jesús hay más gente que le ama.

 Dios le ama incondicionalmente y Él le creó con un propósito muy específico; ¡no se rinda hasta que lo cumpla!

“No temas, porque yo estoy contigo; 
no desmayes,
porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;
siempre te ayudaré, 
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Isaías 41:10

jueves, 10 de julio de 2014

Libertà

 Lo intento y lo intento, pero simplemente no puedo parar. O sea, veo como lastima a todos, incluyéndome. Sé que está mal y que todo lo que trae es destrucción física, mental y espiritual, pero no puedo evitar que me guste. Soy atraído por la enfermedad de la autodestrucción.

 Se siente como si alguien más está en control de mis acciones y mi cuerpo. Doy la orden en mi cabeza de parar, pero mis manos y pies se apresuran a caer en la trampa que mi enemigo ha tendido para mí. Es como que soy un esclavo de mí mismo, de mi carne y que no puedo sentarme en el trono para controlar mis propias decisiones, mi propia vida. Mentiras, otras personas, alcohol, pornografía e ira, depresión y tendencias suicidas, auto-mutilación... Tantas cosas se han sentado en ese trono, pero no yo, nunca yo. Entonces entendí esa palabra que siempre había escuchado: adicción. 

¿Yo? ¿Un adicto? Nunca pensé que sería uno. No consumía drogas tanto como mis amigos. Sólo a los drogadictos se les dice 'adictos', pero no yo mi amigo. Simplemente no me entraba en la cabeza que yo fuera dicto a algo, pero lo era. De adolescente me sacaron de mi casa por mi ira y mi abuso en la bebida. Ahora veo hacia atrás y veo que sólo era un niño. Aún lo soy. Ahora veo a mi hermano menor que tiene 16 y no lo puedo imaginar con un trago en la mano, muchísimo menos emborrachándose como lo hacía yo. O fumando como fumaba yo.  

 ¿Qué tan ciego estaba? ¿Qué tan débil? Simplemente seguía arrastrándome de vuelta al vacío y al dolor. No podía hacer nada más que redime a ellos. 

 Si usted está luchando con una adición usted entenderá que se convierte en un ciclo de sumisión a lo que sea que le mantenga cautivo que nunca se acaba. Este lleva a sólo una salida sino se detiene a tiempo: la muerte.

 ¿Cómo puedo vencer mi adicción?

 Solo no puede, eso es seguro. Se necesita mucho más que el poder de voluntad. No va a ser suficiente porque usted es débil, lo ha sido por los últimos años, ¿cierto? Usted necesita a alguien que vaya en este proceso con usted. Tal vez un amigo, un pastor, alguien que no lo juzgue cuando caiga, pero que no lo alcahuetee tampoco. Si usted es un Cristiano nuevo, le recomendaría que no acuda a sus viejos amigos para esto porque eventualmente lo van a traer abajo. 

 Ahora, lo que usted sí puede hacer por usted mismo con su propio poder de voluntad y disciplina es orar... fuertemente. Tome la decisión, sea valiente y no desmaye. La única forma en la que pude vencer cualquiera de mis hábitos auto-destructivos fue con todo el tiempo que las personas que me aman y yo pasamos en nuestras rodillas pidiendo a Dios que me diera la fuerza para ser libre de todas esas cadenas. ¿Y sabe qué? Funcionó. 

 Todavía lucho con mi carne diariamente y eso no va a cambiar, pero ya no estoy dominado por autodestrucción. SOY LIBRE. He side liberado por Cristo, para Cristo. Él es el único por el que vale la pena vivir y la única persona que vale la pena que lo domine a uno.

 Él tiene las respuestas y el poder que anda buscando para superar y obtener la victoria que tanto quiere.

 Mi banda sacó un disco recientemente y la primera canción que escribí del mismo se llama “Libertà”, que en italiano significa "libertad". Si la música no es de su gusto le invito a que lea la letra.

 Usted no está solo, si usted está leyendo esto ya se oró por usted. Usted puede hacerlo, hay libertad en Cristo disponible para usted... ¡Venga por ella!

Libertà (Libertad)
He estado perdido en sombras muy confusas
Más he decidido que ya no pondré más excusas
Hoy quiero ser libre, quiero saber quién soy
Hoy quiero vivirte, quiero saber a donde voy 

Quiero volar, quiero sentir tu libertad
Y despertar a la luz de tu verdad
Quiero tu paz, en ti volver a respirar
No puedo más, sin ti no puedo continuar

He estado herido con cosas muy profundas
Pero hoy te pido: "libérame de mis torturas"
Hoy quiero ser libre, quiero saber quién soy
Hoy quiero vivirte, quiero saber a dónde voy 

Quiero volar, quiero sentir tu libertad
Y despertar a la luz de tu verdad
Quiero tu paz, en ti volver a respirar
No puedo más, sin ti no puedo continuar

No me esconderé detrás de mil adicciones
Dejaré mis grilletes y saldré de mis prisiones
Hoy seré valiente y tomaré decisiones
Creeré en lo que prometes, ven por mis aflicciones

domingo, 6 de abril de 2014

Mi Vida Antes de Jesús

Hay dos tipos de testimonio en la vida de un cristiano: el de la vida antes de conocer a Cristo y el testimonio del trabajo de Dios después de conocerlo. En esta publicación compartiré parte de mi vida antes de que Jesús me salvara. Así que recuerda que mi historia después de Cristo es un poco más gloriosa. Así que, aquí va…

 Mi nacimiento no fue ni planeado ni deseado. Mis padres fueron obligados a casarse tras tener a mi hermano mayor a los 18, yo nací un año después de mi hermano mayor. Cuando tenía 5 años, la violencia en nuestro hogar finalmente destruyó el matrimonio de mis padres. Con mi papá fuera de la escena, crecimos pobres y sin lujos. Los zapatos nunca eran de mi talla y nunca tuve ropa ni juguetes a la moda. A veces mi madre se quitaba el bocado de la boca para que mi hermano y yo pudiéramos cenar.

 Mi papá estuvo ausente una gran parte de mi vida después del divorcio. Durante ese tiempo mi mamá tenía que trabajar para mantenernos, así que mientras ella trabajaba mi hermano y yo pasábamos las tardes en la casa de mis primos. Yo estaba en kínder y era muy niño para saber lo que en realidad estaba pasando cuando mi primo abusaba de mí. Se suponía que era un secreto y un juego, por lo que en mi inocencia, lo creí. Eso duró un par de meses y yo no había entendido lo que había pasado hasta una clase de educación sexual en la escuela años después, donde explicaron lo que era un abuso sexual.

 Mi mamá no me creyó cuando le conté y no tenía un padre en quién confiar. Aunque sí tuve un par de padrastros durante mi infancia, pero nunca un padre que me diera refugio o un lugar seguro para mí. No tenía a nadie. Completamente solo con mi vergüenza, empecé a odiarme a mí mismo y todos los demás. Estaba constantemente deprimido, enojado y me sentía no amado.

 Había escuchado acerca de Dios un par de veces bajo la percepción de un par de religiones. Tantas reglas y restricciones para recibir amor de Dios tenían tanto sentido como culparlo por todo lo que sentía. Entonces decidí convertirme en ateo.

 Aprendí a lidiar con el dolor tomando siguiendo el ejemplo de mi segundo padrastro. Finalmente, el alcohol se salió de control cuando cumplí 15. Eso ocasionó que me echaran de mi casa y empezar mi camino en una vida que prosiguió en un círculo de autodestrucción.

 El suicidio pareció la única salida muchas veces en mi vida y estuvo a punto de ser mi camino definitivo hasta que fui salvo. No por una religión o una iglesia sino por un Padre amoroso. Nunca he sido el tipo de hijo del que un padre se siente orgulloso pero, este no es como ninguno de mis padres. Él se llevó mi vergüenza, mi odio, mi soledad. Mi vida tuvo sentido. La película del testimonio de Pablo Olivares me hizo entender que si Dios pudo restaurar a alguien como él, Él también podía restaurar a alguien como yo, ¡y lo hizo! Tuve que desechar mi orgullo y aceptar que mi vida no iba a ningún lado sin Él. Eso no fue fácil para nada, pero a partir de ese momento mi vida ha valido la pena. No fue fácil pero Él me acompañó todo el camino de la profunda sanación y la intensiva  restauración con su interminable amor y perdón.

 Un par de meses después de aceptar a Cristo escribí esta canción. Puede que no sea la mejor canción de la historia pero tiene un significado inmenso para mí. Mi música siempre había sido mi escape cuando era un ateo, escribía y cantaba para expresar mi odio contra Dios por lo que escribir esta canción fue la primera vez que recuerdo alabar a Dios con toda mi alma. Espero que mi testimonio y esta canción le hable en su caminar con el Señor. Recuerde, quién sea que sea usted, donde sea que este, el deseo de Dios es perdonarte, amarte y sanarte. Puedes escuchar la canción al final de la página.

Clamor
Toma lo oculto en este corazón
Estoy cansado, ya no puedo con este dolor
Perdóname por decir que no te necesitaba
Dame tu paz Señor, eres lo que tanto buscaba

He caminado tanto, ven a cargarme
Ven a secar mi llanto, ven a abrazarme
Cicatriza mi pasado, ven a tocarme
Nunca te he extrañado tanto

Muéstrame la salida de este laberinto
Sabes que no miento, estoy arrepentido
Quita esta pesada máscara de mí
Dame tu fuerza Señor, sin ti no puedo seguir

He caminado tanto, ven a cargarme
Ven a secar mi llanto, ven a abrazarme
Cicatriza mi pasado, ven a tocarme
Nunca te he extrañado tanto

Yo creeré en ti
Ayúdame a seguir
Yo viviré en ti
No más miedo a morir
Yo confiaré en ti
No más dolor en mi
Yo viviré en ti
No más miedo a morir